
Las mujeres con parálisis cerebral enfrentan múltiples discriminaciones: desde la infantilización hasta la propia negación de su derecho a la intimidad. Su sexualidad e intimidad quedan descartadas, consideradas temas tabú.
INFANTILIZACION Y PERDIDA DE AUTONOMIA SOBRE SU CUERPO
Niñas perdidas de «Nunca Jamás», como protagonistas extraídas de las historias de Peter Pan. Las mujeres con diversidades funcionales son víctimas de esta percepción que deshumaniza por completo la idea de que atraviesen una fase de deseo sexual o peor, el impedimento de controlar y decidir sobre sus cuerpos. Mujeres convertidas en simples marionetas manipuladas por hilos camuflados bajo la incapacitación.
Una visión capacitista que logra invisibilizar sus derechos pues son percibidas como mujeres «incompletas» o «menos mujeres».
Desde Federación ASPACE Galicia, somos conscientes que muchas mujeres crecen sin la información necesaria sobre temas como la sexualidad , el afecto… A veces son las mismas familia y/o cuidadores que ven estos temas como simples tabúes. Pero estas niñas crecen convirtiéndose en mujeres que tienen las mismas necesidades emocionales y sexuales que cualquier otra mujer.
Privarlas de una educación sexoafectiva provoca dificultades en la esfera afectiva. Sin poder distinguir las muestras de cariño y apoyo de aquellas intenciones cargadas de veneno y ocultas bajo «simples muestras de cariño».
Remodelación artículo 156 de la Ley Orgánica 10/1995
El control mencionado antes, se manifiesta en aspectos como: la esterilización no consensuada, el aborto forzado, el control sobre la natalidad y la falta de acceso a anticonceptivos y salud ginecológica adaptada a sus necesidades, entre otros casos. El artículo 156 del Código Penal, permite que las personas con discapacidad sean esterilizadas tras ser incapacitadas. Desde CERMI (Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad), recogen en un artículo publicado en octubre de 2022 que:
Isabel Caballero, coordinadora Fundación CERMI Mujeres
«Si bien no hay datos desglosados por sexo que nos digan exactamente cuantas mujeres y hombres son esterilizados (…), tenemos la certeza que son muchas más las mujeres con discapacidad por la información que nos llega de organizaciones que forman parte de CERMI«
La pesadilla continúa hasta el 18 de diciembre con la entrada en vigor de la Ley Orgánica 2/2020. Su publicación elimina el segundo párrafo de la ley de 1995 del derecho español y, con ello toda posibilidad de esterilización forzosa o no consentida en personas con discapacidad e incapacitadas judicialmente. El segundo párrafo del artículo 156 del Código Penal del 95, recoge que la esterilización no consensuad no era delito cuando:
«Sin embargo, no será punible la esterilización de persona incapacitada que adolezca de grave deficiencia psíquica cuando aquélla, tomándose como criterio rector el del mayor interés del incapaz, haya sido autorizada por el Juez, bien en el mismo procedimiento de incapacitación, bien en un expediente de jurisdicción voluntaria, tramitado con posterioridad al mismo, a petición del representante legal del incapaz, oído el dictamen de dos especialistas, el Ministerio Fiscal y previa exploración del incapaz.«
Segundo párrafo del art 156 de la Ley Orgánica 10/1995 del Código Penal
Esta práctica estuvo más extendida de lo que se puede llegar a creer, los datos ofrecidos por el Consejo General del Poder Judicial, señalan que en la última década se llevaron a cabo más de un millar de esterilizaciones forzadas, la mayoría eran mujeres. CERMI habla de 141 casos en 2016, a los que se suman los 865 casos producidos entre 2005 – 2013.
AGRESIONES SEXUALES, VIOLENCIAS INVISIBLES
Según datos aportados por la Fundación CERMI Mujeres, el 60% de las mujeres con discapacidad sufren violencia de género a lo largo de su vida, algunas agresiones pasan desapercibidas o minimizadas por falta de credibilidad otorgada a sus testimonios.
El lado oscuro, si cabe la posibilidad de ennegrecerlo más, es que la mayoría de las agresiones y violencias se producen en su entorno más cercano agravado por un estado de dependencia. Los principales agresores son familiares y/o cuidadores, donde la falta de formación de los profesionales en la salud y los cuerpos de Seguridad del Estado, provocan que una gran parte de los casos no sean detectados a tiempo e, incluso que, dentro de los casos detectados, no lleguen ni siquiera a presentar instancia ante un juez.
Cabe destacar, que hasta la publicación del Protocolo para el Abordaje Integral de Mujeres con Parálisis Cerebral Víctimas de Violencia Sexual, sus sistemas de comunicación carecían de pictogramas que reflejasen y dieran nombre a lo que era una agresión sexual, por ello la barrera del conocimiento (carencia de educación sexual) unida a las dificultades de identificación y comunicación, dificultaban que fueran escuchadas o tan siquiera de gozar de un mínimo de credibilidad.
La violencia sexual al no tener un ideario (pictogramas o otros elementos) mediante el cual reflejarse, su concepto se elimina y no existe en la mente de la mujer y, as su vez, desaparece del imaginario social.
Denuncias reales
El departamento de Asesoría Jurídica de Confederación ASPACE, comparte los siguientes datos sobre denuncias de violencia entre 2020 y 2023. Un total de 114 casos de los cuales: 50 son casos de violencia y 40 son delitos de agresiones. El dato que precede son los 8 casos de violencia sexual digital, mientras que, hay un empate entre las denuncias de explotación sexual y violencia intrafamiliar, con dos casos respectivamente.
¿Qué podemos concluir?
- Alta vulnerabilidad de las mujeres con parálisis cerebral
- Necesidad urgente de medidas de protección y apoyo especializado
- Conciencia sobre abuso digital
Las cifras de denuncias, no hacen referencia a una realidad medible. Como se menciona, muchas mujeres con diversidad funcional no son escuchadas y pocos casos llegan a juicio. Este hecho evidencia la necesidad de crear un entorno seguro y accesible para ellas. Mecanismos específicos de apoyo que les permitan defenderse, denunciar y recibir ayuda; tienen que ser una prioridad de instauración en nuestros sistemas judiciales.
EL PERFIL DE LA VÍCTIMA
Prácticas brutales en contra de la vida misma recaen sobre unas víctimas con características especiales. Son mujeres con parálisis cerebral que van ligadas a grandes necesidades de apoyo físico y comunicativo, es decir, requieren ayudas físicas para el desarrollo de sus actividades en el día a día. Además algunas dependen de sistemas de comunicación alternativa, conocidos como SAAC (Sistemas Aumentativos y Alternativos de Comunicación).
La situación de dependencia es un claro factor de riesgo que coloca a la mujer en el punto de mira como víctima de violencia de género. La dependencia total de un familiar o cuidador permite al agresor ejercer violencia durante procesos de apoyo, como higiene y vestimenta.
Varios factores llevan a la víctima a un estado de baja autoestima y dependencia, frecuentemente acompañado de problemas de salud mental como ansiedad o depresión.
Las mujeres con sistemas SAAC tienen mayor riesgo de vivir una pesadilla. Las dificultades comunicativas, convierten a estas mujeres en víctimas amordazadas que no pueden defenderse, ni ejercer resistencia. Al final, son víctimas que no pueden declarar, se les impide llegar a hacer su declaración.
El conjunto da lugar a una mayor vulnerabilidad social invisible a ojos de la sociedad. El foco de las políticas públicas de prevención, detección y abordaje de violencia contra las mujeres, pasan a su lado sin notarlas.
DERECHOS: SEXUALIDAD DIVERSA Y RELACIONES EFECTIVAS
Las barreras físicas y falta de espacios accesibles para a intimidad frenan su deseo de vivir una sexualidad plena. La figura del asistente sexual, entendida como un tipo de trabajo sexual que consiste en prestar apoyo para acceder sexualmente al propio cuerpo o al de una pareja, siempre de manera adecuada y consensuada. Su intervención pese a ser puramente instrumental, reflejan un tema polémico en España, pese a estar reconocidos en otros países europeos.
Natalia Rubio, presidente y sexóloga de Sexualidad y Discapacidad, sostiene que «la sexualidad no es un tema físico, es también emocional», subraya la importancia de romper con el mito de que las personas con diversidades funcionales no tienen derecho a experimentar placer, enamorarse o decidir con quién quieren estar. Desde la organización, trabajan promoviendo la educación sexual y luchando para reconocer los derechos sexuales como parte fundamental del bienestar.
LUCHA POR LA AUTONOMÍA Y LA DIGNIDAD
En conclusión, la reivindicación de los derechos sexuales de las mujeres con parálisis cerebral es, de hecho, una lucha por la dignidad y la autonomía. Aboguemos por un 8M lleno de diversidad e igualdad, donde escuchemos sus voces y llevemos al escaparate social las violaciones que atraviesan, al mismo tiempo que reconocemos sus fuerza, su deseo y su derecho a decidir sobre su cuerpo y vida.
Porque ser mujer con discapacidad no debería des ser sinónimo de ser invisible.



